Otra opción para el avión presidencial

México, 19 de septiembre (El Financiero).- Todo indica que será en octubre cuando la Secretaría de la Defensa Nacional, al frente del general Guillermo Galván Galván, dé a conocer las características del avión que sustituirá al TP-01 de la Presidencia de la República.

Como es público, las conversaciones con Boeing están muy avanzadas para adquirir un Boeing 787 Dreamliner, pero en los últimos días en el gabinete económico encabezado por la Secretaría de Hacienda, de José Antonio Meade Kuribreña, se han analizado los aspectos finos de la compra de la mencionada aeronave.

Llaman la atención varios puntos y no sólo el relativo al precio, donde se menciona una cotización cercana a 800 millones de dólares.

Se están ponderando algunas características de esa aeronave, que la hacen poco eficiente para fungir como transporte del primer mandatario mexicano.

Anote que el Boeing 787 Dreamliner tiene un peso que le impide llevar un vehículo blindado en el compartimento de carga; asimismo, el avión sólo puede volar tres horas con una sola turbina hacia un aeropuerto alterno en cualquier emergencia, y hasta donde se sabe, no cuenta con los nuevos estándares de navegación internacionales (CESAR para Europa y NextGen para Estados Unidos), por lo que el fabricante estadounidense tendría que desarrollar un nuevo software que incluso puede incrementar el costo del avión.

Expertos en aeronáutica a escala mundial consideran que un avión presidencial independientemente de tener la exigencia de ser una aeronave robusta y plenamente confiable debe tener un desempeño eficiente ante cualquier contingencia.

El caso es que el Boeing 787 Dreamliner ya es comparado con el Airbus A330 de fabricación europea, sin duda un modelo muy exitoso del que ya vuelan 450 unidades, 12 de las cuales son presidenciales y cuyo precio es de 200 millones de dólares.

Es decir, de optar por esta segunda opción sería una cuarta parte de lo que costará a todos los mexicanos el avión de Boeing Co.

Las opciones están sobre la mesa y dan clara idea de la importancia del tema y de la necesidad de que la Secretaría de la Defensa analice con cuidado las alternativas que hay en el mercado porque aún hay tiempo para elegir la mejor alternativa.

Rogelio Varela

Corporativo

El Financiero

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