¿Y la cadena de mando?

México, 19 de diciembre (Milenio Diario).- El éxito o el fracaso de cualquier fuerza armada depende exclusivamente de su cadena de mando.

Para nadie, en este país, debería ser noticia que los ciudadanos pedimos a gritos seguridad, paz y tranquilidad para seguir adelante con nuestras vidas. Tal vez muchos ya perdieron la esperanza de que sus gobiernos (municipal, estatal o federal) los protejan en esos sentidos. Los mexicanos ya se contaminaron tanto con el exceso de muertos, sangre,levantados, extorsionados, cifras y estadísticas que también perdieron la capacidad de asombro. Estos 19 días de la nueva administración federal han sido mediáticamente menos intensos en cuanto a notas rojas, aunque en los hechos las cosas siguen igual.

El pasado lunes, el presidente Enrique Peña Nieto presentó las líneas de acción de su gobierno en materia de seguridad y justicia: planeación, prevención, respeto a los derechos humanos, coordinación, transformación y evaluación, serán los ejes donde se transitará para “construir un México en paz, próspero, pleno de derechos y libertades”.

Resaltó, dentro de esta presentación en la sesión extraordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública, el anuncio —como parte de estos ejes— de la creación de la Gendarmería Nacional, que contaría inicialmente con 10 mil policías (sic). Ésta apoyará labores de seguridad en municipios con “mayor debilidad”; también el Presidente informó de la creación del mando único de las policías estatales.

Faltó abundar en las características estructurales, operativas y de mando que tendrán los futuros gendarmes, es decir, será un cuerpo policiaco-civil o tendrá disciplina militar. Los ejemplos en este particular solamente han funcionado cuando se someten estas gendarmerías a los estatutos, obligaciones y responsabilidades del Ejército de cada país. De no ser así, entonces solamente tendremos un cambio de nombre de la institución. De Policía Federal a Gendarmería Nacional. Habrá que recordarle a alguien que una Gendarmería Nacional es una fuerza armada permanente, y que si bien la administración que se le dé es vital, lo que le asegura el éxito es sobre en quién o en quiénes se distribuye su cadena de mando.

Con la aplicación de la Ley Orgánica de la Administración Pública, la Secretaría de Gobernación se encargará de la seguridad pública, así como de la reorganización de la Policía Federal. También se informó que se hará la reestructuración y consolidación de policías estatales, la creación de la carrera policial, la instalación de cinco centros regionales de preparación y actualización de cuerpos policiacos, el centro especializado de mandos de seguridad pública y 15 “unidades” de la Policía Federal, enfocadas a secuestro y extorsión.

Hasta donde sé, dentro de la Policía Federal no se contabilizan los elementos por “unidades”. Suponiendo, sin conceder, que así sea, ¿no hubiese sido mejor transmitir un mensaje donde se mencione el número de policías que estarán atendiendo específicamente los dos delitos que más asolados tienen al país? Se pasó por alto, también, cuáles serán los mecanismos de comunicación que tendrá la sociedad con estos policías federales. ¿Seguirán siendo los mismos? ¿Por qué en vez de ser 15 unidades, no son 30? ¿Qué va a suceder con los otros delitos de orden federal? ¿Narcotráfico? ¿Trata de personas? ¿Piratería? Etcétera.

En la cadena de mando que tendrán la Gendarmería y en lo que quede de la Policía Federal quedan muchas dudas. ¿Los 10 mil nuevos gendarmes serán soldados, marinos o federales?; o bien, ¿se contratarán nuevos elementos para conformarla, y por supuesto, la siguiente pregunta es ¿a quién obedecerán éstos?

Ojalá y la respuesta esté dentro de lo que el Presidente mencionó como el fortalecimiento de la coordinación entre instituciones de seguridad, así como de los estados, municipios y el Distrito Federal, además de la creación del Sistema de Coordinación y Cooperación, conducido por Gobernación.

Si bien el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que la estrategia “no será limitativa” y que se reforzarán acciones específicas, el sostén fundamental de cualquier estrategia de seguridad nacional son las fuerzas armadas. Habrá que esperar en los próximos días saber cuál será el papel que tendrán específicamente éstas dentro de la estrategia integral.

Aprovechar en conjunto la experiencia de soldados y marinos tendrá que ser misiva para obtener resultados inmediatos. Sin embargo, se tienen aquí temas pendientes de resolver. El principal es la certidumbre jurídica que tienen los militares dentro de su acción sobre la delincuencia. Adentrarse en este tema implica la modificación de leyes dentro del Legislativo y sus consecuencias en el Judicial.

Dentro de la presentación del Ejecutivo sobre seguridad y justicia solamente se mencionó la propuesta de modificación de ley para el tema de la víctimas del delito, y se menciona, no por ser un asunto menor, sino porque al tener mayor efectividad en la prevención y combate a la delincuencia se abatirán radicalmente los daños colaterales a la población. ¿No habrá que revisar antes otras modificaciones de ley?

Demostrado está que dentro de la cadena de mando militar los resultados han sido los mejores. Es necesario que informe el Presidente cómo va a aprovecharla. Demostrado está que dentro de la cadena de mando civil los resultados son insuficientes.

Lo dicho, el éxito o el fracaso depende de eso.

Juan Ibarrola

Cadena de Mando

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